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Las niñas adolescentes necesitan de mucha comprensión de
quienes le rodean, y sobre todo de la debida orientación para integrar
correctamente los patrones de comportamiento, y las responsabilidades propias
del adulto.
La adolescencia comienza –en la niño-, con su menarquia
(primer sangrado). Se dan dos fases:
1. Genital, de
2. Estabilidad, a los 15 años de edad.
Los cambios fisiológicos y psicosociales son causados, por
bruscos aumentos de estrógeno, volviéndose cíclico, produciendo el ciclo
menstrual. Estos cambios se producen conjuntamente.
Hall y Freíd (1904), fundadores del Universalismo
Biogenética, plantearon que en adolescente se desarrolla una crisis emocional
que llamaron “Fenómeno Inmutable y Universal” en virtud de su condicionamiento
biológico.
El adolescente requiere independencia emocional, y al mismo
tiempo dependencia familiar –económica, social.
Según Coopersmith, Muse (1967) y Floyd South (1973), las
niñas que provienen de familias en las cuales los padres poseen una alta
autoestima, tratan a sus hijos como individuos responsables a muy corta edad, y
cuyas madres son más complacientes y positivas con sus niñas, elogiándolas por
sus realizaciones, interesándose por ellas y demostrándolo, obtienen mejores
resultados en las tareas que realizan.